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martes, 12 de agosto de 2014

You can’t always get what you want.

Y qué razón tenían los Rolling Stones, que en los 70 cuando hicieron esta canción ya sabían que estábamos predestinados a sufrir. Tú por estar conmigo, yo por estar sin ti.

Porque se puede ser feliz y estar triste.

Porque quien te enseñó a volar es quien ahora te corta las alas.

Te convences a ti misma de que hay que pasar página.

O arrancar la hoja.

O cerrar el libro.

Quemarlo.

Y es que a pesar de que el libro se haya quedado en cenizas es precioso recordar la historia con cariño y no con rencor. Te juras no caer, pero duele. Solo intentas actuar con indiferencia pero…‘’I love you too much to let you think I can live without you.’’.


Y ahí está el problema. Como un círculo vicioso.


Por cierto, hoy no es la historia de M, os presento a A. Hoy os escribe ella, ya la ireis conociendo...

viernes, 11 de abril de 2014

Madrid, me debes otra.

Tres de la tarde, mientras suena 'Del hueso una flor', bajo las escaleras y tengo en frente unas converse rojas que me miran con cara de saber exactamente lo que estoy pensando... 
       que mi cara delata resaca, que quedan siete minutos para que llegue la línea uno y que me encuentro en Tribunal sin tí.
Una hora de trenes por delante y mis auriculares enredados, que no llegan a rozarse del todo, como tu y yo.
Anoche fuiste tú y tu camisa de cuadros las que se enredaron con mis ganas, solo con las mías.
Y con mi mano en tu hombro y tu sonrisa clavada en mi pupila, no podía pararlo.
Tampoco quería(s).
Creo que todos se estaban dando cuenta, me volvía loca por ti, otra vez.
No me importaba.
Volvería a volver, una tras otra. 
Porque nadie hace nueve meses iba a pensar esto.
Porque hace ese tiempo que no escribo, que no te escribo.
     que prefiero adelantar en ti que en papel. 

Y te prefiero a cualquier otra cosa.